La calidad del líder se revela en los momentos tempestuosos, difíciles, retadores, críticos.
Una cosa es la marea alta y otra la marea baja. Fluir con la primera es una cosa pero nadar en la segunda una muy distinta.
En marea alta es más fácil dejarnos llevar por el éxito, asumir riesgos excesivos y ocultar malas decisiones, pero cuando baja la marea es cuando se revela la calidad del líder.
A veces pensamos que estamos en una mejor situación de la que realmente estamos y esto nos puede llevar a engaño, a ser autocomplacientes, a bajar la guardia.
Como líderes es sano cuestionarnos a nosotros mismos, evaluarnos, validar con otros, trabajar en ser la mejor versión que podamos ser.
Preguntarnos, por mejores que sean los tiempos:
-qué deberíamos dejar de hacer.
-qué deberíamos empezar a hacer.
-qué deberíamos seguir haciendo.
La frase de Warren Buffett es una metáfora potente sobre el liderazgo, los negocios, las finanzas y la vida en general:
“Sólo cuando baje la marea,
sabremos quién estaba
nadando desnudo”
El liderazgo auténtico se mide en la adversidad.