Mi mejor consejo: la próxima vez ante una situación conflictiva, antes de hablar o reaccionar pon primero el botón de pausa.
Respira profundo. Y luego: pregúntate qué resultado quieres conseguir para ti, para la persona, para la relación, para tu equipo, para tu organización.
En lugar de reaccionar, define primero el resultado. Y luego actúa con base en ese resultado que quieres conseguir.
Porque en los conflictos hay muchos más intereses en común que intereses opuestos.
Mis tres frases preferidas para aplacar el fuego.
-Trabajemos juntos para encontrar la solución.
-Ayúdame a entenderte. ¿Me explicas otra vez a qué te refieres?
-Discúlpame por no haberme dado cuenta de…
Ten presente, como dice Roberto Fontanarrosa:
“No basta la buena voluntad, si intentas apagar el fuego con gasolina”