Lo que te llevo a dónde estás, por más éxito que tengas hoy, no es lo que te permitirá seguir avanzando.
El mundo se mueve con rapidez. Tecnologías, culturas, procesos, métodos, herramientas, técnicas, mercados, clientes, políticas, regulaciones evolucionan o se transforman a gran velocidad. No basta con la experiencia pasada. No es suficiente con el conocimiento actual. Se requiere:
- Velocidad.
- Adaptación.
- Flexibilidad.
- Versatilidad.
- Aprendizaje continuo.
- Capacidad de reinvención.
No se trata de controlar el cambio sino de navegarlo con rapidez, buscando oportunidades.
- Desaprender.
- Leer mucho.
- Escuchar aún más.
- Observar el entorno.
- Abrazar la tecnología.
- Pedir retroalimentación.
- Cultivar relaciones diversas.
- Probar con mentoría inversa.
Cambiar rápido, aprender rápido, volver a cambiar más rápido aún.