Ábrele la puerta a una identidad más dinámica y flexible. A una identidad más amplia, rica y diversa de ti mismo. A una identidad que catalice lo que siempre has querido hacer y no te atreves, sin renunciar a tu esencia.
-Cambia tu diálogo interior.
-Deja ir creencias limitantes.
-Desactiva hábitos estériles.
-Arranca los arrepentimientos.
-Ahoga pensamientos negativos.
-Cuestiona las etiquetas que te has puesto a ti mismo.
Deja atrás esta letanía de lamentos con la que unos más que otros nos flagelamos:
-Y si hubiera..
-Si tan sólo hubiese…
-Debería haber..
-Si me hubiese atrevido…
-Podría haber …
-Si yo hubiera
Y arranca estas malas hierbas de tu mente:
-No puedo….
-No me lo merezco…
-Yo no soy …
-No tengo capacidad…
-Nací negado para…
-No sirvo para …
-Yo soy así…
No te encasilles.
Nuestra identidad debería ser dinámica, no estática.