No te pongas una venda en los ojos, cuando se presente una situación difícil. Porque una cosa es
un optimismo sano y otra un optimismo tóxico.
El primero nos abre a posibilidades, el segundo nos hace alimentar expectativas irreales.
Presta atención a estas frases:
-Todo saldrá bien.
-Seguro no va a pasar nada.
-Con la actitud adecuada se resolverá.
-Sé que todo se arreglará.
-Pienso en positivo.
Recurrir a ellas es ponernos una venda en los ojos. Porque edulcorar la realidad, negando la
evidencia, ignorando las señales, no hará que desaparezca ni que sea mejor.
Hay cosas que no van a salir bien por más que recitemos un mantra. Y tenemos que prepararnos
para ello, identificando señales, evaluando riesgos, valorando escenarios, definiendo acciones.
Cuando te pilles deslizándote en el tobogán del optimismo tóxico pega un frenazo y pregúntate:
1. ¿Qué decisiones debo tomar para enfrentar esta situación?
2. ¿Qué riesgos no estoy considerando?.
3. ¿Qué estoy evitando ver: problemas, contingencias, señales, etc.?
4. ¿Qué paradigmas o creencias tengo que retar?
5. ¿Qué me ayudó, en el pasado, en situaciones parecidas?
6. ¿Qué pasa si no hago nada o si actúo de una vez? ¿Cuál serían los costos?
7. ¿Qué apoyo de otras personas necesito?. ¿En quién más podría apoyarme?
Mejores preguntas, no frases cargadas de ilusión, nos permitirán un mejor abordaje de
situaciones retadoras.