Entonces cambia tu actitud. Encontrar el trabajo ideal, con las personas ideales, las condiciones ideales y en la empresa ideal, debe ser algo que muy pocas personas consiguen. Yo todavía no conozco ninguna que pueda ufanarse de ello. Que las cuatro cosas puedan alinearse casi suena a utopía.
Más que aspirar a un trabajo ideal y quejarnos porque no llega, lo que tendríamos que hacer es adoptar la “visión ideal” para aprovechar cada trabajo, cada puesto, cada rol, cada proyecto, para fortalecer nuestra empleabilidad.
Hacer lo que esté en nuestras manos, para querer lo que hacemos o aprender a quererlo.
Porque aunque no podamos escoger el trabajo siempre podemos escoger la actitud con que lo llevamos a cabo.