Por más difícil que sea, las personas emocionalmente saludables se concentran en aquello que pueden controlar y dejan ir lo que no. Se priorizan a ellas mismas sobre personas que las hacen sentir mal o que las escuchimizan.
Se escogen a ellas mismas sin caer en el egocentrismo. Porque saben que entre mejor estén emocionalmente más productivas son y mejores relaciones construyen.
Nuestras emociones son fruto de quienes somos y cómo somos, y cómo actuamos y reaccionamos.