A lo largo de la vida, las dos emociones más inútiles son la culpabilidad por lo que se ha hecho y la preocupación por lo que se podría hacer, afirma Wayne Dyer.
Entramos en un bucle donde nos culpamos, o culpamos a otros, por lo que hemos hecho e incluso por lo que no hicimos o por lo que salió mal y nos preocupamos exageradamente por lo que deberíamos hacer o por las cosas que van a suceder.
Nos sumergimos en un mar de posibles catástrofes y en vez de sacar la cabeza, la dupla culpabilización + preocupación nos hunden o nos paralizan.
Esta dupla emocional nos arrebata energía, nos quita el sueño, nos arranca la alegría.
En modo catástrofe nos sumimos en el pasado, en todo lo que salió mal, y lo proyectamos al futuro con un cóctel de preocupaciones que nos inmoviliza.
Vivimos en el pasado proyectándolo al futuro en vez de centrarnos en vivir el presente, el hoy, en descubrir infinitas posibilidades.
Sacúdete la culpabilidad y la preocupación. Y en su lugar, ocúpate de lo que tienes que hacer y asume responsabilidad con la mejor de la actitudes y la mejor de las intenciones para con nosotros y otros.
Piensa en esta perla de Joe Dispenza:
El verdadero cambio no ocurre pensando en el pasado, sino imaginando un futuro más grande .
Lo que haces hoy determina tu futuro.