En ciertos momentos, para ciertos temas, con ciertas personas, en ciertas situaciones, debemos dar un salto de fe. Lanzarnos y romper con nuestro propio status quo.
Cuestionar si la forma como estamos haciendo las cosas es la mejor. Porque definitivamente hay muchos más caminos, más senderos, pero tendemos a sentimos confortables con lo que ya conocemos, con lo que nos ha servido, con lo que se convertido en parte de nosotros… sin cuestionarlo.
¿Cómo estamos escuchando?
¿Cómo estamos agradeciendo?
¿Cómo nos estamos relacionando?
¿Cómo nos estamos comunicando?
¿Cómo estamos tomando decisiones?
¿Cómo estamos cultivando relaciones?
¿Cómo estamos consiguiendo resultados?
¿Cómo nos estamos ganando la confianza?
¿Cómo estamos cuidando nuestro bienestar?
¿Cómo estamos cuidando nuestra credibilidad?
¿Cuánto estamos invirtiendo en nuestro crecimiento?
El final de un año es un excelente momento para hacernos preguntas, preguntas que nos reten a ser nuestra mejor versión de nosotros mismos, la mejor versión que podamos ser, con todos, en todo, en toda situación!.
Hazte preguntas para pisar la senda del liderazgo con mayor firmeza, con mayor intencionalidad.