El lenguaje que un líder usa para referirse a su gente, o para hablar con ella, dice más de sí mismo que de sus personas a cargo.
Utilizar palabras o frases cargadas de negatividad, prejuicios, distorsiones y generalizaciones negativas es simplemente devastador para la moral de la persona que las recibe e incluso del equipo. Y hablan más de quien las usa que del destinatario.
Las palabras -como dice Mario Alonso Puig, médico y experto en cognición humana abren cajones emocionales de manera rápida y automática, impactando nuestra fisiología. Cuando están cargadas de negatividad, desesperanza, enojo, pueden afectar incluso la capacidad cognitiva de las personas a las que lideramos y con quienes nos relacionamos.
Las palabras tienen poder. El poder de inspirar, de lograr lo mejor de otros. O el poder de aniquilar la moral, el potencial o la motivación. Las palabras impactan resultados y relaciones. Si realmente quieres lograr lo mejor de tu gente, erradica este compendio de oraciones. No las conviertas en profecías autocumplidas.
¿Qué eliges hacer, moldear, cada día con tus palabras?