Hacer algo rápido o de una vez no significa hacerlo bien. A la tendencia a realizar tareas lo antes posible, incluso cuando hacerlo no es lo más eficiente, se le llama precrastinación.
A diferencia de quienes posponen, los precrastinadores se adelantan para reducir la carga mental de tener actividades, correos y llamadas pendientes.
Al anticiparse, experimentan una sensación de alivio, productividad y de control, que tiene también sus riesgos, entre ellos:
-Precipitación en la actuación.
-Desenfoque en prioridades.
-Reprocesos, retrabajos o correcciones.
-Disminución de calidad o profundidad.
-Toma de decisiones apresuradas.
-Ansiedad o estado de alerta constante.
-Conflictos o desgaste en relaciones.
-Desalineamiento con el jefe o el equipo.
-Dilapidación de energía.
La precrastinación se manifiesta en responder correos apenas llegan, abocarse a tareas menores antes de abordar las relevantes o apresurarse en tomar decisiones sin analizar el contexto.
No caigas en precrastinación.