Que la inteligencia emocional importa en el trabajo y en otras esferas de nuestra vida ya lo sabemos. Que las emociones nos pueden hacer mucho bien o mucho mal ya lo hemos experimentado. Que no se trata de un rasgo innato sino de una competencia que podemos aprender y desarrollar, también.
La pregunta clave que debemos responder es cuánto hacemos conscientemente, deliberadamente, por incrementar nuestro coeficiente emocional.Si realmente queremos, a cualquier edad podemos aprender y mejorar nuestra inteligencia emocional, No se trata de si tenemos capacidad para hacerlo. Se trata de si tenemos suficiente motivación y compromiso.
La magia de la inteligencia emocional es que, más allá de ayudarnos a entender nuestras propias emociones y las de otros, impulsa una serie de habilidades decisivas tanto para el éxito profesional como para el bienestar a nivel integral, entre ellas la toma de decisiones, la tolerancia al cambio, la gestión del tiempo, la empatía, la flexibilidad y la influencia.
¿Qué estás haciendo hoy por tu inteligencia emocional?
Lo que hagas hoy mejora tu mañana.