En lo personal, encuentro valioso cada cierto tiempo detenerme, respirar profundo y preguntarme ¿qué estoy postergando?
Podría ser una decisión, un proyecto, una conversación difícil, unos verdaderos días de descanso, una cita médica, hacer ejercicio, comer mejor…
Cada quien sabrá lo que posterga. Pero lo que encuentro es más valioso aún es respondernos: ¿por qué lo estoy postergando?. Y esta es la parte difícil.
Porque esa historia, ese argumento, que nos contamos una y otra vez a nosotros mismos, en relación con las cosas que procrastinamos, nos paraliza, nos detiene, nos frena.
También nos hace dilapidar energía, porque si sabemos que es algo que realmente tenemos que hacer y no lo hacemos, el remordimiento nos habita, nos flagela, nos quita el sueño.
Por lo general, detrás de lo que no hacemos hay miedos, temores, dolor, preocupaciones incluso conflictos o conversaciones irresueltas…
También podría haber oportunidades, mayor enfoque, más productividad, más bienestar: mental, emocional, físico o espiritual.
Timothy Ferris dice, con más o menos palabras, que normalmente lo que nos da más miedo hacer es lo que más necesitamos hacer!.
¿Qué dejarás de postergar?