Una de las mejores demostraciones de que otras personas te importan ya sean colaboradores a cargo, colegas, clientes, proveedores y personas de tu ámbito personal, etc. es escucharlos con toda tu atención, sin juzgarlos ni interrumpirlos, silenciando tu voz interna y centrándote en lo que te dicen, en cómo te lo dicen e incluso en lo que no te dicen!.
De actuar de otra manera, te privas de información que puede ser especialmente valiosa para tus relaciones, decisiones y resultados.
¿Qué hacer?. Acallar nuestra voz interna y el deseo instintivo de rebatir lo que otros nos dicen. No cuestionar sus intenciones, sino más bien buscar el mérito en lo que nos dicen.
Tanto si se trata de un feedback que has pedido como sí no, de una pregunta que te han planteado o que más bien has dirigido a otros, de una conversación uno a uno o de una reunión grupal, céntrate en escuchar activamente con todos tus sentidos. Si lo que te están diciendo, o la persona que te lo está diciendo te provoca rechazo, con más razón. Porque en estos casos acostumbramos a pensar lo peor, nos lo tomamos personal o simplemente nos desconectamos.
Escucha para entender.