La confianza no se pide, la confianza se gana. Se gana con coherencia entre lo que decimos y
hacemos, entre lo que prometemos y lo que cumplimos, entre lo que defendemos en público y
lo que hacemos en privado.
La confianza es uno de los pilares fundamentales de cualquier relación, ya sea personal o
profesional.
No se trata de un atributo que nos otorgan de manera automática, sino de un proceso que se
construye, a través de acciones consistentes y repetidas a lo largo del tiempo.
La coherencia es el ingrediente crítico que sostiene la confianza.
Es cierto que se pone a prueba en los momentos decisivos pero se fortalece en los pequeños
detalles.
No se gana con complacencia, ni con promesas grandilocuentes, ni con ofrecimientos vacíos.
La confianza se gana honrado la relación, en cada interacción.