Dar feedback es una gran responsabilidad que no debe improvisarse. No sólo se trata de escoger cuidadosamente las palabras que decimos sino el modo en que las expresamos.
Nuestra intención forma parte de la retroalimentación, de ella puede depender que la persona asuma una actitud defensiva o una actitud de escucha activa.
Seleccionar el momento y el lugar apropiados en función de la persona, no de nosotros, marca una diferencia.
Al dar feedback todo cuenta.
Te presente, al darlo, esta frase de Maya Angelou:
La gente olvidará lo que dijiste, también
olvidará lo que hiciste, pero jamás olvidará
cómo les hiciste sentir.
Para mí es un tema de escogencia: dejar una huella positiva que impulse a la gente a dar lo mejor de ellas o clavar una espina que mine la autoestima y frene el potencial.