Utilizar palabras o frases cargadas de negatividad, prejuicios, distorsiones y generalizaciones negativas es simplemente devastador para la moral de la persona que las recibe e incluso del equipo si además cometimos el desatino de pronunciarlas frente a otros.
Las palabras abren gavetas emocionales impactando nuestra fisiología y la de nuestros destinatarios. Cuando están cargadas de negatividad, desesperanza, enojo, pueden afectar incluso la capacidad cognitiva de las personas a las que lideramos y con quienes nos relacionamos.
Las palabras tienen poder. El poder de inspirar, de lograr lo mejor de otros. O el poder de aniquilar la moral, el potencial y la motivación.
Las palabras impactan resultados y relaciones.
Si realmente quieres lograr lo mejor de tu gente, lo mejor de otras personas, cuida tu lenguaje.
Ten presente que las palabras hablan más de quien las usa que de su destinario.
Cuida tu lenguaje para que tu lenguaje te cuide a ti.