La seguridad psicológica es sentir que el equipo al que uno pertenece constituye un espacio seguro para expresar ideas, posiciones, preguntas y preocupaciones sin necesidad de mordaza.
En adición, es saber que el error no está estigmatizado y que, si lo cometemos, lo podemos reconocer sin ser castigados, avergonzados o humillados por ello.
Los equipos con altos niveles de seguridad psicológica son más efectivos porque logran aprovechar la diversidad de perspectivas, porque construyen desde la inteligencia colectiva. Lo consiguen porque las personas se sienten libres de aportar sus conocimientos, cuestionar procesos, pedir cuentas y señalar problemas, lo que reduce errores y mejora la calidad de las decisiones.
En contraste, en ambientes donde predomina el miedo o la desconfianza, las personas evitan participar, tienden a callar y ocultan información por temor a represalias, lo que limita el potencial del equipo.
Pero la seguridad psicológica:
No es amistad.
No es simpatía.
No es consenso.
No es amabilidad.
No es indulgencia.
No es complacencia.
La seguridad psicológica es:
Es respeto.
Es apertura.
Es confianza.
Es aprendizaje.
Es colaboración.
Es transparencia.
Así que no la confundas.