Delegar una tarea, actividad o proyecto no implica renunciar, como jefes, a la responsabilidad sobre el resultado.
Requiere que el colaborador sepa con claridad y concreción lo que se espera de él y darle libertad para que actúe y avance, según el nivel de autoridad que se le ha entregado. Y todo esto…sin desentenderse.
La delegación bien utilizada nos permite:
- Incrementar tanto la cantidad como la calidad de nuestros resultados.
- Aumentar la capacidad y competencia de las personas a las que lideramos.
- Optimizar o maximizar los recursos de la organización.
Como líderes, la delegación bien utilizada nos permite incrementar tanto la cantidad como la calidad de nuestros resultados a la vez que aumentamos la capacidad y competencia de las personas a las que lideramos.
Los beneficios de una delegación efectiva se derraman en nosotros como líderes, en la gente a la que lideramos y en nuestras organizaciones.
La delegación efectiva es un multiplicador poderoso del talento.