No eres, de ninguna manera, tus pensamientos. Ni siquiera aquellos que te insisten que lo son, por más negativos, dolorosos o catastróficos que lo sean.
En ocasiones, y sobre todo en circunstancias difíciles, emergen una serie de enemigos que viven dentro de nosotros. Lo hacen en forma de pensamientos negativos o de voces empeñadas en sacar la peor versión de nosotros, en narrarnos al oído, todo lo malo que nos ocurrirá en el peor orden posible en que puedan concatenarse.
Para unos es una voz que lo critica todo; para otros es una exacerbación de la desconfianza hacia uno mismo y los demás; para otros es un deseo de controlarlo todo.
Son voces que se traducen en actitudes y comportamientos que estropean nuestra felicidad, productividad y autoestima.
Desbroza las malas hierbas que viven en tu mente.
Encara el futuro, los problemas, los desafíos, las decisiones, con resiliencia, con creatividad.
Vistiéndote de optimismo, de un optimismo sano, realista.
Silencia a tus saboteadores internos.