Lo que emites es lo que sueles recibir.
Así que si no te gusta lo que estás recibiendo, presta más atención a lo que estás emitiendo. A lo que transmites con tus palabras, tono de voz, expresión y lenguaje corporal. Y con tu intención.
La calidad de nuestra vida, relaciones y resultados, está determinada -en gran medida- por la calidad de nuestra comunicación. Y el resultado de la comunicación siempre es la respuesta que recibimos, aunque la respuesta sea silencio, inacción o incomprensión.
La comunicación no sólo es lo que decimos, sino como lo decimos, en qué momento, en qué lugar, a quién se lo decimos y para qué.
¿Qué estás recibiendo?. ¿Qué estás emitiendo?.