Comunicar apelando a las mentes y corazones de la gente para moverlas a la acción es una habilidad decisiva del liderazgo.
No se trata de hablar por hablar ni de contar una historia o un chiste por contarlo.
Tampoco se trata de improvisar o de planificarlo todo hasta el más mínimo detalle.
Lo primero se nota, lo segundo resta espontaneidad.
Si quieres ser memorable en el mejor de los sentidos, el punto de partida es imprimir entusiasmo, pasión, por el tema que vas a presentar, por el significado que tiene para ti, por lo que quieres conseguir, por los beneficios que implicará para la organización, para tu departamento, para otros.
Proporciona argumentos contundentes, conecta emocionalmente y haz un llamado poderoso a la acción.
Inicia bien, continúa muy bien y termina aún mejor.