La coherencia es el fundamento de la credibilidad.
Al finalizar cada día, valdría la pena plantearse estas preguntas:
- Generé valor a otros, hoy, con mis entregables, con mis acciones, con mis palabras?
- Di lo mejor de mí en las reuniones, en mis presentaciones e interacciones?.
- Me preocupé, de forma genuina, por otras personas? ¿Hice lo que estaba en mis manos por apoyarlas?
- Actúe, a lo largo del día, de la manera en que quiero me perciban o me recuerden los demás?.
- Cumplí hoy con lo que ofrecí, en los términos en que lo propuse o me lo pidieron?.
Somos lo que hacemos no lo que decimos que haremos.
Es promesa y cumplimiento.