El líder es quien determina el tono emocional de su equipo, quien más capacidad de contagio anímico tiene entre sus colaboradores y tiene que mantenerse lejos y a la vez lo suficientemente cerca de su gente. Se trata, como en muchas cosas, de un delicado equilibrio.
Y si en tiempos normales, la gente escruta lo que su jefe dice, el modo en que lo dice, lo que hace y no hace, la manera en que reacciona, su estado de ánimo, en tiempos desafiantes le prestan mucha más atención. El escrutinio se vuelve permanente. Y lo que el colaborador lee o interpreta, cierto o no, fundamentado o no, termina impactando decisiones, relaciones y resultados.
Como líderes que nos sientan cercanos es clave para generar resonancia. Y dar espacio a nuestra gente es necesario para impulsar su iniciativa, creatividad y toma de decisiones.
Dale espacio a tu gente y mantente disponible18