Las evadimos

Literalmente le huimos a las conversaciones difíciles.

Hay cosas importantes en juego y  las emociones se exacerban y sabemos que no será sencillo conciliar puntos de vista antagónicos.

Procrastinar las conversaciones retadoras es una opción pero definitivamente no una alternativa saludable. Al postergarlas, afectamos decisiones, relaciones y resultados.

Para manejar conversaciones difíciles deberíamos primero cuestionar la forma en que lo hemos venido haciendo.

En lugar de entrar a un diálogo estéril, que sube de tono, donde buscamos imponer nuestro punto de vista y la otra persona hace lo mismo, ¿qué tal si cambiamos nuestro abordaje?.

¿Qué tal si en vez de imponer nuestros motivos, preferencias y objetivos, escuchamos lo que el otro tiene que decir y pensamos no a favor nuestro, ni del otro, sino a favor de los intereses compartidos o los intereses de la organización.

Romper paradigmas nos conduciría a mejores conversaciones.

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Rocío Pastor

Rocío Pastor combina su experiencia profesional en las áreas de comunicación, capital humano y gestión del cambio para apoyar a compañías y sus líderes a construir culturas saludables que impulsen los resultados del negocio.

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