En gran medida depende de cada uno de nosotros, de la forma en que planificamos nuestro trabajo, de las decisiones que tomamos, de las actividades que priorizamos, de las herramientas que utilizamos y del esmero con que nos cuidamos.
- Requiere de mucho autocuidado. Porque no podemos rendir si no nos cuidamos a nivel físico.
- Requiere de mucha disciplina. Porque exige erradicar malos hábitos y abrazar rutinas positivas.
- Requiere de mucha claridad. Porque sin prioridades ni objetivos nos entregamos a lo que no importa.
La productividad también es una elección diaria de cómo gestionamos nuestra energía.
No es cuestión de trabajar más horas, sino de trabajar con más conciencia y propósito. No es cuestión de gestionar el tiempo, sino de gestionar nuestra energía.
La productividad es una elección diaria de:
- Las prioridades que definimos.
- Las distracciones que evitamos.
- Las interacciones a las que nos entregamos.
- Los estados de ánimo que reclutamos.
- Los compromisos que honramos.
- Las distintas formas en que nos cuidamos.
¿Qué más agregarías?