Cada quién debería definir el éxito en alineamiento con sus valores, principios y el legado que quiere dejar, no con base en lo que otros quieren imponerle.
Las metas de uno no necesariamente deben ser la metas del otro. Tampoco deberíamos medirnos por lo que otros hacen, tienen o consiguen.
Con independencia de cómo defina el éxito cada quien, un buen indicador es vivir cada día una vida que nos haga sentir orgullosos.
Orgullosos de la calidad de las decisiones que tomamos, de la calidad de los resultados que conseguimos y de la calidad de las relaciones que construimos.
¿Cómo estás midiendo tu éxito hoy?. Tiempos retadores nos invitan a revisar, cuestionar e incluso redefinir:
– el modo en que estamos consiguiendo resultados.
– la calidad de las relaciones que estamos manteniendo en nuestros distintos entornos.
– nuestras prioridades y la manera en que organizamos nuestro tiempo.
– el legado que estamos dejando versus el legado que queremos dejar.
Vive una vida de la que estes orgulloso.