Son sentimientos incompatibles. Si uno está agradecido por lo que tiene, por lo que es, por lo que ha logrado, por las relaciones que tiene, no puede albergar, al mismo tiempo, resentimiento hacia alguien porque tiene algo de lo que uno carece.
Cuando pensamos en aquello por lo que estamos agradecidos, o por lo que deberíamos sentir agradecimiento, elegimos las emociones positivas sobre las negativas, lo cual nos permite cuidar nuestra salud mental y, en general, nuestro bienestar.
Dado que dos de los principales obstáculos para la gratitud son el olvido y la falta de atención plena, el agradecimiento es algo que tenemos que practicar conscientemente hasta convertirlo en parte natural de nosotros.
No conviertas la gratitud en momentos pasajeros, adóptala como una actitud vital, permanente.