Se nos olvidan. Las tenemos tan están asumidas que solemos dirigir nuestra atención a lo que nos hace falta, en lugar de enfocarnos en lo que tenemos. En apreciarlo, en agradecerlo.
Cuando somos agradecidos: nuestra energía aumenta, nuestras emociones son más positivas, nuestro estado de ánimo mejora y nuestra felicidad aumenta porque nos percatamos de todo lo bueno que nos ha sucedido o de lo que otros han hecho por uno. En adición, nos ubicamos en mejor posibilidad de modificar nuestra propia actitud frente a la vida y ante la adversidad.
La verdadera gratitud nos ayuda a contrarrestar la tendencia que tenemos como seres humanos hacia lo negativo. Así que dedica unos minutos cada día, a agradecer realmente de corazón por los aprendizajes que has tenido, por las cosas buenas que te suceden o recibes de otras personas, aún dentro de las circunstancias actuales.
Hay tanto por lo cual agradecer.