También la calidad de sus resultados y su sostenibilidad.
Si las escoges bien, si delegas bien y si las dejas hacer su trabajo, la gente dará lo mejor de sí sin constante supervisión ni control.
Si modelas con tu propio ejemplo lo que esperas de ellas, no tendrás necesidad de preguntarte qué están haciendo ni si están haciendo lo que deben hacer.
Si confías en tu gente, tu gente te devolverá esa confianza.