Usamos la procrastinación como un escape emocional que termina siendo contraproducente para nosotros y para otros.
La tendencia a postergar cualesquiera que sean sus razones nos pasa factura. por qué ¿quién puede dormir bien sabiendo que no hizo lo que tenía que hacer?.
Entre sus perjuicios, la procrastinación:
Genera estrés.
Estropea el ánimo.
Daña la autoestima.
Enciende la ansiedad.
Afecta la productividad.
Lesiona la salud mental.
Erosiona la autoconfianza.
Refuerza hábitos de evasión.
Provoca sentimientos de culpa.
Impacta negativa las relaciones.
Socava la confianza de otros en uno.
En lo personal, encuentro valioso cada cierto tiempo detenerme, respirar profundo y preguntarme ¿qué estoy postergando?
En tu caso: ¿qué estás procrastinando hoy? Y ¿por qué?