La cultura organizacional siempre importa. Y el modo como nos sentimos en la organización también. Ambas tienen un impacto en el compromiso y en los resultados de negocio.
Ambas afectan nuestro deseo de permanecer en una organización y de entregar lo mejor de nosotros.
El clima suele ser consecuencia de la cultura, de cómo se hacen las cosas, de cómo se construyen relaciones, de cómo se resuelven los problemas, de cómo se abordan los conflictos. Y si bien nos concierne a todos y lo construimos juntos cada día -con nuestras acciones y forma de interactuar entre nosotros y con otros- es el jefe quien tiene el mayor impacto y, por lo tanto, la mayor responsabilidad.
El jefe es quien modela con sus palabras, conductas y actitudes la atmósfera de su equipo. El jefe es quien define el tono emocional de su gente. El jefe -los jefes, en su conjunto- son quienes determinan como nos sentimos, influenciando lo productivos que somos, según cómo nos traten. Así que:
– Qué tan buenos son tus resultados?
– Qué tan saludable es tu cultura organizacional?
– Cómo estás tratando a tu gente hoy?
– Cuán satisfecha está la gente en tu equipo o compañía?
Deja huella no cicatriz.