Aunque como líderes desarrollamos nuestro liderazgo a partir de nuestra vulnerabilidad -de conocernos más a nosotros mismos, nuestras creencias, valores, las experiencias que nos han marcado, nuestras posturas, reacciones, fortalezas y debilidades- ésta no suele ser una palabra popular ni en el lenguaje ni en el ejercicio del liderazgo.
Vale la pena darle su lugar.
Vulnerabilidad no es debilidad. La vulnerabilidad de un líder debe ser parte más bien de su fuerza. Porque la vulnerabilidad, más en momentos difíciles, nos conecta, nos humaniza.
Brené Brown lo dice de esta manera: Vulnerabilidad es nuestra medida más precisa de coraje. Vulnerabilidad no es debilidad.
Es conexión.