No confundas tu trabajo con tu identidad. El trabajo es un capítulo de nuestra vida no el libro completo.
Separar el trabajo de la identidad es fundamental para mantener un equilibrio saludable.
Fusionar ambas es una peligrosa bomba de tiempo.
Lo óptimo es que el trabajo sea un espacio de realización, pero no el único espejo en que se refleje tu valor como persona. Es importante cultivar distintas esferas.
Si tu trabajo ha invadido o está invadiendo los demás aspectos de tu vida, si estás postergando el descanso, tu bienestar, en nombre del compromiso laboral desmedido, es momento de que hagas un alto.
Pega un frenazo.