Toda pregunta siempre es una invitación a mirar en una dirección. La clave es plantearnos preguntas nuevas, preguntas diferentes, preguntas incómodas.
Cuando se nos presenta un problema, una situación especialmente difícil o sensible, nuestro cerebro baraja muchas opciones para resolverlo, tantas, que es posible que lleguemos a bloquearnos, que recurramos a sesgos cognitivos para resolver, o que terminemos seleccionando la menos adecuada motivados por el sentido de urgencia.
Así que antes de actuar, hazte preguntas. Preguntas para liberar creatividad, cuestionar paradigmas, identificar puntos ciegos, explorar y evaluar alternativas.
De la calidad de tus preguntas, depende la calidad de tu respuesta.