La empatía nos conecta, nos acerca, nos humaniza. Sus beneficios, que se derraman en nosotros y en las personas con que nos relacionamos, en nuestros diversos ámbitos, hacen que valga la pena fortalecerla consciente y decididamente.
Entre otras cosas, la empatía facilita la sintonía emocional, minimiza juicios y etiquetas, cataliza la generosidad, impulsa el respeto, favorece la comunicación, estimula la creatividad, genera carisma y disminuye la agresividad. Y lo que es mejor, en ambas vías.
La frase -ponerse en los zapatos del otro- la hayamos escuchado poco o mucho, suena bien. Es una sensata declaración de intenciones. Pero el desafío, es que no podemos ponernos los zapatos de alguien más, si primero no nos hemos quitado los nuestros.
En ocasiones para ciertos temas, con ciertas personas, en ciertas situaciones, debemos dar un salto de fe.
La empatía nos conecta, nos acerca, nos humaniza.