¿Qué estás consiguiendo hoy?. De qué manera?. Y ¿qué precio estás pagando en las distintas esferas de tu vida: a nivel personal, familiar, profesional, laboral?.
¿En quién te estás convirtiendo?. ¿Te provoca un sentimiento de orgullo lo que has logrado, la forma en que lo has conseguido y la persona en que te has convertido?.
Henry David Thoreau, filósofo estadounidense, decía que lo que uno consigue al lograr sus metas no es tan importante como aquello en lo que uno se convierte al lograrlo. El proceso, el viaje, la forma en que lo disfrutamos, suman o restan.
Posiblemente tengamos que ir hacia atrás, ver por el retrovisor de nuestras vidas, para que la frase cobre más sentido.
- ¿Qué hicimos para conseguir lo que queríamos?
- ¿Qué empeño pusimos y a qué renunciamos?
- ¿Qué aprendimos y qué tuvimos que dejar ir?
- ¿Qué limitaciones y creencias tuvimos que romper?
- ¿En quiénes nos apoyamos y a quiénes apoyamos?
- ¿Volveríamos a hacer lo que hicimos de la misma manera?
- ¿Qué haríamos hoy distinto o mejor si tuviéramos la oportunidad?
Ver por el retrovisor de nuestras vidas es aleccionador, para extraer aprendizajes que podamos aplicar al futuro. Para liberar la mejor versión que podamos ser de nosotros cuidando las relaciones y la forma en que hacemos las cosas.
Mira hacia atrás para tomar impulso.