El resultado de la comunicación siempre es la respuesta que recibimos.
Y debemos responsabilizarnos del resultado:
- Nos guste o no nos guste la respuesta.
- Haya o no haya respuesta.
- Aunque la devolución sea silencio, inacción o incomprensión.
Si lideramos equipos de trabajo, si damos clases, si hacemos presentaciones, si queremos influir:
- Tenemos que entender que informar no es comunicar.
- Tenemos que planificar estratégicamente la comunicación.
- Tenemos que responsabilizarnos del resultado.
Comunicar es un acto de entendimiento. Tenlo siempre presente. No es un acto unilateral. No es un decreto. No es una pócima mágica. Es un acto en dos vías.
Cuando enviamos un correo, hacemos una presentación, lanzamos un proyecto, abordamos una conversación difícil, tenemos que tener claro que la comunicación es una calle en dos sentidos.
Y en consecuencia, tendríamos que prepararnos para escuchar el punto de vista del otro, al menos con la misma dedicación con que preparamos nuestra intervención.
Para influenciar, necesitamos estar anuentes a ser influenciados.