Atrincherarse, protegerse, esconderse, defenderse, es un camino. Convertir el viento en energía que impulse la transformación es otro camino.
Es una decisión.
Como líder te corresponde conducir a tu equipo en el cambio, en los cambios, por más retadores que sean.
Conseguir el mejor resultado en tiempos retadores requiere cuidar la forma como facultamos y movilizamos a nuestra gente, en procesos de cambio.
Más allá de conciencia se requiere de voluntad deliberada. Un esfuerzo sistemático por estar atentos a nosotros mismos, a nuestro estado de ánimo, a nuestras reacciones y a la vez interesados genuinamente en el estado de ánimo, reacciones y preocupaciones de nuestra gente.
Para gerenciar con liderazgo en procesos de cambio debemos creer en nuestro equipo, en sus conocimientos y capacidades, modelando con nuestro propio ejemplo lo que esperamos de ellos.
Encarar creencias.
Doblegar temores.
Romper esquemas.
Confiar en tu gente.
Aceptar la realidad.
Cultivar la resiliencia.
Encontrar significado.
Liberar la creatividad.
Empoderar a tu gente.
Buscar oportunidades.
Practicar la flexibilidad.
Asumir responsabilidad.
Mantener la curiosidad.
La llave del cambio está dentro de ti.