Convicción en nuestras decisiones.
Convicción en los métodos que definimos para abordar la tarea, esfuerzo o iniciativa.
Convicción en que tenemos los recursos y habilidades para conseguirlo.
Convicción en que lograremos el resultado proyectado.
Convicción de que vale la pena invertir nuestra energía y entusiasmo en ello.
Convicción de que lograremos subir a bordo a otros.
No es intentarlo. Es hacerlo.
No es pensar que a lo mejor podemos. Es estar convencidos de que lo haremos.
No es centrarnos en las dudas ni en las preocupaciones. Es hacerlo posible.
Con convicción.