En momentos en que queremos dar un giro, probar nuevos caminos, dar un golpe de timón a nuestra carrera o reinventarnos, batallamos con dos tipos de voces.
Luchamos con nuestra voz interna que nos genera un cóctel de dudas y nos resalta las bondades del confort. Y a nuestro coro interno suelen sumarse voces externas, las de otras personas de nuestros distintos entornos, que llevadas por las mejores intenciones nos frenan o pronuncian nuestras propios temores.
En este enredo de voces, la nuestra y las de otros, no es extraño que perdamos fuerza, impulso, para buscar eso que queremos.
Detener nuestro bullicio interno es clave. Conectar con quienes somos, con lo que realmente queremos y para qué lo queremos y con el legado que queremos dejar nos permite liberar nuestra grandeza. Acallar las voces las voces críticas externas también es crítico.
-Rompe esquemas.
-Quiebra paradigmas.
-Doblega tus temores.
-Encara tus creencias limitantes.
-Cuestiona tu zona de comodidad.
-Silencia las voces de la duda y el miedo.
Deja de evitar lo que sabes que debes hacer y que, precisamente por no hacerlo, te atormenta.
Deja de posponer aquello que anhelas y que por miedo no inicias.
Deja de escuchar las voces del temor que te detienen.
Escucha la voz de tu corazón, de tu intuición.