Y luego actuar, pensar y sentir en función de ella. Tenerla siempre presente. Imaginarla. Acariciarla. Invocarla para mantenernos enfocados y no distraernos. Convocarla para materializarla.
En los siete hábitos de la gente altamente efectiva, Stephen R. Covey elabora que todas las cosas se crean dos veces. Primero hay una creación mental y luego una creación física. Pero no siempre la primera creación responde a un hecho consciente. Por esta razón la autoconciencia es clave. Porque si no nos hacemos responsables de la creación mental entregamos, por omisión, el control a otras personas o a las circunstancias.
Por ello empezar con el fin, con el final en mente, es una brújula que nos indica dónde está el norte y nos mantiene en camino.
Y si a la meta, a lo que queremos lograr, le sumamos el sentido, el para qué lo queremos, tenemos una ecuación poderosa.
Hazle caso a Covey:
Comienza, mantente en ruta, con el final presente.