En más ocasiones de las que imaginamos o estamos dispuestos a reconocer, las barreras, los obstáculos, las limitaciones, están en nuestra mente.
Emergen en forma de voces que, en vez de susurrar, nos gritan empeñadas en sacar la peor versión de nosotros o en aniquilar nuestros planes y decisiones, mucho antes de que los emprendamos.
Se traducen en actitudes y comportamientos que estropean nuestra felicidad, productividad y autoestima. Si les damos crédito terminan socavando nuestros sueños, metas y proyectos. Y drenándonos la energía y la voluntad.
Hay cinco voces especialmente dañinas, de acuerdo con ©Elisha Goldstein
1. La voz de la duda.
Nos impide vivir nuevas experiencias y aprendizajes, con la excusa de que nos protege del fracaso y la decepción.
2. La voz del vacío.
Nos sumerge en la insatisfacción, en vez de valorar lo que somos y tenemos nos centramos en lo que nos falta.
3. La voz de la irritación.
Nos pone a la defensiva, guiados por ella restamos valor a lo que otros hacen y logran y nos provoca resentimiento.
4.La voz del aletargamiento.
Nos resta fuerzas, provoca que nos hundamos en un bucle que nos encadena, entumece y nos quita energía.
5.La voz de la inquietud.
Nos abruma. Al impulsarnos a una actividad frenética no abrimos espacios de reflexión sobre lo que somos y hacemos.
– Cuáles de estas cinco voces toma tu timón?.
– En qué situaciones o circunstancias?.
– Qué puedes hacer para silenciarlas?.
Aniquila las voces que te drenan.