Los depredadores de tiempo, ya sean jefes, colegas o amigos, suelen prosperar en la pasividad y en la ambigüedad.
Se las ingenian para hacernos trabajar más horas, perder el tiempo o desenfocarnos de lo esencial con tareas que, a todas luces, no nos corresponden.
A ellos hay que responderles con claridad y contundencia evitando la ambigüedad y el sentimiento de culpa.
Aprender a decir que no y sostenerlo es una destreza que debes desarrollar. Recuerda que cuando dices que sí a algo, a algo más le dices que no. Ponlo en la balanza. Y prioriza tu productividad y tu bienestar.
Hacerlo no significa confrontar de manera agresiva sino comunicar con seguridad nuestras prioridades y condiciones de colaboración.
Aprender que un no es un no.