Distintas formas de aliento. Cada líder debería tener su propio repertorio.
Una escucha atenta valida.
Un ejemplo coherente guía.
Una historia potente inspira.
Una celebración compartida une.
Una sonrisa espontánea contagia.
Un silencio respetuoso acompaña.
Una pregunta sincera abre caminos.
Un interés genuino construye vínculo.
Un reconocimiento oportuno energiza.
La potencia del liderazgo se acrecienta cuando damos el crédito a los demás por sus ideas, propuestas y contribuciones.
Se acrecienta cuando inyectamos confianza en los demás, por más difíciles que sean los tiempos.
Se acrecienta cuando nos perciben cercanos, atentos, interesados en lo que experimentan y les preocupa.