Me gusta la gente diferente que no se avergüenza de serlo ni lo esconde, sino que más bien lo reivindica.
Me gusta la gente que se atreve a abrir trocha por donde antes no existía un camino, aunque para ello haya tenido que desoír muchas voces.
Me gusta la gente que deja un trazo de huellas, un sendero, para que otras personas transiten por ellas o se encuentren a sí mismas.
Me gusta la gente que cuestiona las cosas, que piensa diferente, que se atreve a romper moldes, ataduras, camisas de fuerza. Porque, de distintos modos, son leales a sí mismas y siendo ellas mismas nos desafían a considerar distintas perspectivas y también a seguir nuestro propio camino.
¿Estás abriendo trocha?