En el desarrollo de carrera, hay una serie de banderas rojas que constituyen advertencias sobre conductas, actitudes o incluso estados anímicos que un profesional debe replegar en beneficio de su trayectoria y de su empleabilidad.
La presencia continua de estas señales puede llegar a ralentizar el desarrollo de carrera cuando se normalizan, cuando se perpetúan. Resignarse a padecerlas, sin hacer nada al respecto, desencadena una serie de consecuencias nocivas. Abrazar el victimismo, aislarse profesionalmente, practicar el cinismo y conformarse con dar lo mínimo son apenas algunas de ellas.
Es definitivo que un contexto difícil, así como períodos de alta presión y preocupaciones diversas, inclusive personales, pueden desplegar estas banderas. Pero es una responsabilidad individual identificarlas a tiempo y trabajar en ellas, cuidando el balance personal.
A veces la señales de alerta, dependiendo de la cantidad, variedad y fuerza, pueden significar que nuestro ciclo en una organización ha terminado. Pero solemos escoger con ilusión cuando entrar a una organización y no prestamos el mismo cuidado a la decisión de salir. Cada quien conoce sus razones.
Sea cual sea la decisión: quedarse o salir, estas banderas rojas pueden afectar tu autoconfianza y también la confianza de otras personas en ti. Si reconoces que este conjunto de señales, o varias de ellas, te habitan, pueden ser indicativas de que no estás en el lugar correcto o de que ya no eres la persona adecuada para ese puesto o para la organización. A lo mejor tu ciclo ha terminado o tendrías que hacer un gran esfuerzo por renovar tu lazo emocional con la compañía.
Los domingos “se te bajan las pilas” o la energía tan solo pensar que al día siguiente te toca trabajar o ir a trabajar.
A lo largo del día, estás deseando que acabe tu jornada laboral: el tiempo se te hace muchas veces eterno y cuentas las horas.
Te descubres con frecuencia pensando -o quejándote con otros- sobre aspectos negativos de tu situación laboral: sobre tu jefe, compañeros, tu estrés, cansancio, carencia de oportunidades, ausencia de satisfacción, etc.
Piensas que serías más feliz, o estarías más satisfecho, con un cambio de empleo o de organización, pero solo pensarlo te invaden miedos y temores.
Sientes que estás para más pero que no existen en tu organización los espacios, condiciones, recursos o el apoyo necesario para puedas dar ese salto deseado en tu carrera.
Vives en estado de agotamiento (físico, emocional o mental) por tu carga laboral y responsabilidades.
Has dejado de hacer inclusiones relevantes (que te diferencien claramente) en tu currículo vitae / hoja de vida profesional (por ejemplo cursos, certificaciones, resultados, promociones, referencias, etc
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