Los vemos como estigmas que es mejor ocultar, a los que es conveniente maquillar o de los que es mejor no hablar.
En una cultura que sobrevalora el éxito, el error, la equivocación, el fracaso son vistos como manchas.
Solemos enfocar los errores como:
Cargas.
Culpas.
Frenos.
Dolores.
Barreras.
Fracasos.
Tropiezos.
Vergüenzas.
Obstáculos.
Decepciones.
Frustraciones.
En lugar de verlos como:
Faros.
Señales.
Pruebas.
Alarmas.
Peldaños.
Catapultas.
Invitaciones.
Aprendizajes.
Catalizadores.
Recordatorios.
Oportunidades.
Me gustan autores como Kathryn Schulz que nos hacen reconciliarnos con el error.
Que enfocan nuestra mirada en las posibilidades que el error nos ofrece.
Porque cada error nos abre la puerta a un aprendizaje que difícilmente se obtiene de otra manera.