La verdadera satisfacción la encontramos cuando enfocamos nuestra energía en valores, relaciones, causas, intereses y proyectos que nos importan, que nos llenan, que nos hacen mejores personas.
La felicidad no se encuentra corriendo detrás de ella sino como consecuencia de dedicar nuestra energía a algo más grande que uno mismo.
- Enseñar a otros.
- Cultivar empatía.
- Hacer lo correcto.
- Cuidar el entorno.
- Practicar la gratitud.
- Generar valor a otros.
- Abrazar la amabilidad.
- Mejorar continuamente.
- Defender principios y causas.
- Invertir en relaciones auténticas.
- Honrar el legado que quieres dejar.
- Ser la mejor versión de ti mismo que puedas ser.
No busques la felicidad, mejor encuentra un propósito.