Esto es lo que deberíamos hacer si hemos escogido gente competente, con la cabeza bien amueblada. Dejar que la usen. Pero, a veces, consciente o inconscientemente hacemos lo contrario.
- Limitamos.
- Sofocamos.
- Enredamos.
- Castigamos.
- Amargamos.
- Intimidamos.
- Controlamos.
- Atropellamos.
- Desconfiamos.
- Micro-gestionamos.
- Sobre-supervisamos.
Hay comportamientos que aprendimos de otros y los usamos con más o menos sutileza, con más o menos agresividad. Pero sin cuestionar. Otro aprendimos todo lo que no debe hacerse e incluso aprendimos a aplicarlo en el “peor orden” para socavar el compromiso de la gente. Y que aunque pueda dar resultados en corto, no serán sostenibles en el largo plazo.
¿Obstaculizas o allanas el camino?